Muchos papás notan de pronto que su hijo comienza a parpadear mucho, mover la nariz, encoger los hombros o hacer sonidos repetitivos como aclarar la garganta. A estos movimientos o sonidos involuntarios se les conoce como “tics”.
Los tics son relativamente comunes en la infancia y, en muchos casos, aparecen por periodos cortos y desaparecen solos con el tiempo.
Es frecuente que aumenten en situaciones como:
- Estrés o ansiedad
- Cansancio
- Cambios en la rutina
- Exceso de pantallas
- Falta de sueño
Algo importante que los papás deben saber es que llamar constantemente la atención del niño sobre el tic suele hacer que aumente. Muchos niños ni siquiera se dan cuenta de que lo están haciendo.
En casa puede ayudar:
- Mantener horarios de sueño adecuados
- Evitar presión excesiva
- Reducir estrés y sobrecarga de actividades
- Limitar tiempo frente a pantallas
- Observar sin alarmarse
Sin embargo, conviene acudir con un especialista cuando:
- Los tics duran varios meses
- Interfieren con la escuela o actividades diarias
- El niño se lastima al hacerlos
- Existen cambios importantes en conducta o aprendizaje
Cada niño es diferente. Una valoración adecuada puede ayudar a entender si se trata de algo pasajero o si necesita seguimiento más cercano.